Miren Gutiérrez

September 16, 2011

Fragmento de una entrevista con la revista Integral

Filed under: Greenpeace DV, Interviews with the author — miren @ 9:48 am

Esa transición de modelo energético de la que hablaba parece necesaria para casi todo el mundo y, sin embargo, las recientes medidas del Gobierno sobre la energía fotovoltaica, la propuesta de alargar la vida a las nucleares y otras medidas van por un camino contrario. ¿Le encuentra alguna explicación a este contrasentido?
No, no puedo más que expresar el mayor asombro. Estamos hablando de una tecnología puntera, de vanguardia, que es la solución para el cambio climático, genera empleo, inversión y exportaciones y que tiene todas las ventajas si se hace bien. Yo no me lo explico más que si uno empieza a pensar que hay unas presiones bestiales de otros sectores –los de los combustibles fósiles– que son inversiones en cambio climático y que son cosas, además, que no tienen ningún futuro.

September 10, 2011

Un forúnculo en nuestras costas

Filed under: Greenpeace DV — miren @ 12:43 am

..No, no me refiero al puerto exterior de Pasaia. Ése todavía no se ha construido, y con un poco de cabeza puede que no se construya jamás. Me refiero a los 75.000 metros cúbicos de hormigón que, con dudoso gusto faraónico, se desparraman sobre la playa del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar a escasos metros de la orilla.

Esta semana se cumplen tres años desde que un juez declarara ilegal la licencia de obras. ¿Que por qué sigue en pie el hotel El Algarrobico? Pues no sé qué deciros; es difícil de entender.

La Ley de Costas determinó ya en 1988 que, en los terrenos no urbanizables, desde la ribera del mar, se tenía que dejar un espacio de cien metros – el llamado dominio público marítimo terrestre – en el que no se podía construir. La legalidad de este dominio público, en el caso del Algarrobico, se volvió a confirmar en 2008 en una sentencia de la Audiencia Nacional.

Por otro lado, en 1994, se aprobó el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, que define la parcela donde se asienta la construcción como “no urbanizable”.

En 2005, se hizo una revisión del deslinde de la playa, que confirmaba la ubicación del hotel en terrenos públicos. El Ministerio de Medio Ambiente comenzó entonces los trámites de expropiación. Y en 2007, el Consejo de Ministros declaraba de “utilidad pública” el paraje de El Algarrobico.

Finalmente, en 2008, el Juzgado No. 2 de Almería declaraba ilegal la licencia de obras por no tener en cuenta el deslinde de cien metros desde la ribera.

Además, la legislación andaluza permite derribar edificaciones ilegales en espacios naturales protegidos.

¿Ha perseguido la Junta de Andalucía este abuso de hormigón en beneficio de uno –la promotora Azata— frente al derecho de todos?
Lejos de ello, se ha embarcado en una serie de actuaciones para legitimar la aberración arquitectónica: en 2008 aprobaba un nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales que convertía en “urbanizable” la parcela (proceso que fue suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, tras un recurso interpuesto por Greenpeace); recurrió inmediatamente dicha suspensión; cuando el recurso fue denegado, recurrió entonces al Tribunal Supremo… Y ahí estamos.

En total, El Algarrobico cuenta con dieciséis sentencias en su contra que declaran su ilegalidad o la del deslinde.

La demolición del hotel se puede realizar en cualquier momento,
y ha venido siendo una promesa del gobierno. Pero parece que no le bastan las sentencias acumuladas. El ministerio dice que debe esperar a que se resuelvan los recursos ante el Tribunal Supremo, pero de algo tienen que servir los pronunciamientos judiciales sobre la ilegalidad del hotel.

Sin embargo, estas sentencias sólo determinarían quién tiene la responsabilidad última de haber permitido la construcción. La ilegalidad del monstruito no está en entredicho. Por tanto, lo que hace falta es voluntad política.

Por eso, por quinta vez desde 2005, Greenpeace ha vuelto a “ocupar” el hotel.

Por eso, desde Greenpeace y otras organizaciones ecologistas le pedimos al gobierno que no aplace más este peligroso precedente: el hotel es ilegal, está vacío y sus obras siguen paralizadas desde 2006. !Derríbenlo!

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