Freaking Fracking IV: ¿Y aquí qué?

En el último comentario, mencionaba un informe de Ecologistas en Acción (EeA) ofrece un amplio informe en el que habla de los dilemas y los peligros del “fracking” –el proceso de fracturación hidráulica para extraer gas pizarra— y de las diferentes posturas en Europa, a la vista de la  la inexistencia de una Directiva Europea.

El potencial contaminante de las actividades de “fracking” ha influido en países como Australia, donde existe una moratoria y preparan una norma para prohibir la utilización de benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, compuestos tóxicos utilizados en el proceso. De acuerdo con la plataforma Fracturación Hidráulica No –un grupo que se opone a esta práctica en Cantabria—, en las zonas donde se están desarrollando proyectos de “fracking” se han detectado “niveles extremadamente altos” de éstos y otros compuestos tóxicos y carcinógenos.

“A pesar de las graves consecuencias ambientales que supone el desarrollo de la fracturación hidráulica, el permiso se ha concedido sin realizar una Evaluación de Impacto Ambiental previa y con una deficiente e incompleta información de los trabajos que se van a realizar”, dice EeA en su informe sobre el “fracking”.

Fuera de la UE, en Canadá y en Sudáfrica se han paralizado los proyectos hasta que se puedan evaluar mejor los riesgos.

¿Y aquí qué?

Aquí ya se han concedido varios permisos de investigación en todo el Estado, con el Gobierno Vasco a la cabeza. He aquí un mapa de los permisos de investigación de hidrocarburos o de explotación de hidrocarburos.

Fuente: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

La “bola del fracking”, como la han denominado algunos medios, ha crecido y la oposición a ella también.

Han surgido colectivos como Fracturación Hidráulica No, mencionado en Cantabria, que  ha elaborado un Informe sobre el gas de pizarra en España en el que se nombran los permisos, uno por uno, y se incluye todo el detalle conocido hasta la fecha.

Por su lado, la plataforma Fracking Ez Araba ha presentado 653 alegaciones al proyecto del pozo de exploración Enara 4, situado en las proximidades del aeropuerto vitoriano de Foronda. El mayor miedo de Fracking Ez Araba es las consecuencias que pueda tener la extracción de gas en el importante acuífero de Subijana.

Otro asunto que han criticado estos colectivos han sido las desafortunadas afirmaciones del Lehendakari López, quien dijo que estas explotaciones nos suministrarán gas para los próximos sesenta años, asumiendo que vamos a seguir quemando combustibles fósiles en 2080.

Como dice Greenpeace, “por mucho gas que pudiésemos encontrar en España con el ´fracking´ (aún por evaluar), los recursos energéticos que tenemos en abundancia son las energías renovables”. Energía 3.0, un informe que publicamos el año pasado cuando dirigía la organización, demuestra que España puede alcanzar un sistema energético totalmente basado en renovables, con inteligencia energética y eficiencia.

El debate está servido

En estos foros ha surgido la polémica sobre la decisión del Ministerio de Medio Ambiente de no evaluar el impacto ambiental de extraer gas en algunos de los casos –increíble si se miran los precedentes en Estados Unidos—, y sobre la validez de los estudios que sí se han hecho, pero supuestamente sin seguir los procedimientos reglamentarios para la evaluación de impacto medioambiental, ya que no se habrían expuesto públicamente.

Relacionado con esto último, se ha señalado también una posible falta de transparencia sobre cuáles son exactamente los pozos que hay “encima de la mesa”.

Según Ecologistas en Acción, en Cantabria se ha concedido un permiso de investigación (Arquetu) a la compañía Trofagás para la extracción de gas mediante fracturación hidráulica. Este permiso, de seis años de duración, contempla la perforación de cuatro pozos. El territorio afectado ocupa 24.876 hectáreas de los ayuntamientos de San Vicente de la Barquera, Valdáliga, Rionansa, Tudanca, Udías, Cabezón de la Sal, Ruente, Cabuérniga y Los Tojos. Una zona con casi un centenar de elementos del Patrimonio Cultural, en la que se sitúa parte de los Parques Naturales de Saja-Nansa y Oyambre, y que ha apostado por la ganadería, la agricultura y el turismo rural, actividades del todo incompatibles con este tipo de extracción de gas.

“A pesar de las graves consecuencias ambientales que supone el desarrollo de la fracturación hidráulica, el permiso se ha concedido sin realizar una Evaluación de Impacto Ambiental previa y con una deficiente e incompleta información de los trabajos que se van a realizar”, dice EeA en su informe sobre el “fracking”.

Allí se han aliado organizaciones y colectivos como Ecologistas en Acción de Cantabria, Mortera Verde, 15M de Cabezón, Santander y Torrelavega, Concejo Tres Mares y Red Cambera, que han presentado un recurso de reposición para impedir que el proyecto se lleve a cabo. Varios colectivos y personas se han agrupado en Fracturación Hidráulica No.

Todos se pregunta para qué gastar dinero en extraer gas, incurriendo en tantos peligros para personas y medioambiente y sectores incompatibles, cuando el futuro está en las energías renovables y limpias y existen compromisos internacionales de reducción de emisiones. ¿Por qué alargar nuestra dependencia de combustibles fósiles, sucios, peligrosos y caros?

Continuará…

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