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Miren Gutiérrez is a Research Associate at the Overseas Development Institute (ODI). She also advises the Climate and Knowledge Development Network (CDKN), and is a Research Associate at Datactive, Amsterdam, and the director of the Executive Programme ‘Data analysis, research and communication’ at the University of Deusto, San Sebastian. Her interest is data activism, or how data infrastructures can be utilized for change in development, climate change and environmental issues. Miren has been the Executive Director of Greenpeace Spain, Inter Press Service Editor in Chief, and a journalist based in Hong Kong, Panama, New York and Rome, writing and researching for El Mundo, El País, The Nation, Wall Street Journal, UPI and Transparency International. She is finishing her PhD on data activism at the University of Deusto.

Cambio climático: Donde la ciencia y la política no van de la mano

Cambio climático: Donde la ciencia y la política no van de la mano

Por Miren Gutierrez*.- Haz un ejercicio de imaginación. Estamos en el año 2030. El trigo ha desaparecido de África; cientos de millones de personas en España
y el sur de Europa, Centro y Suramérica, África y Oriente Próximo tienen problemas para acceder a agua potable; islas enteras han desaparecido sepultadas por las aguas del Pacífico.

¿Te parece un escenario apocalíptico? Pues esto es lo que contemplan los últimos estudios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés IPCC) y otras organizaciones como el Banco Mundial.

Y cada vez cuesta menos imaginarlo. Basta ver lo que ocurrió el año pasado cuando una ola de frío polar asoló el sur de Estados Unidos y el devastador tifón arrasó Filipinas; o la lluvia torrencial que ha anegado Gran Bretaña y las personas que saltan la verja en Melilla huyendo de la pobreza.

El cambio climático tiene el potencial de impedir más avances en el desarrollo y  la lucha con la pobreza, incluso de revertirlos, a través de sus impactos en las cosas que más importan a la gente, como la salud, la educación o un trabajo digno.

Pero la enormidad de este problema no se ha traducido en políticas concretas. Es decir, lo que sabemos que va a pasar como resultado de un clima que cambia rápidamente no se ha traducido en medidas concretas para evitarlo o adaptarse a ello.

En Naciones Unidas, las actuales negociaciones para establecer unos nuevos objetivos de desarrollo que sucedan a los Objetivos del Milenio en 2015 y un nuevo compromiso para el clima que sustituya al Protocolo de Kioto, también en 2015, se dan en paralelo, como si ambos asuntos tuvieran poca relación.

Y sin embargo, la ciencia nos indica que, para esa fecha, tiene que estar en marcha un recorte radical de emisiones de CO2 y la financiación de medidas que ayuden a los países más pobres –y menos responsables de causar el cambio climático— a reducir sus emisiones y adaptarse a los cambios irreversibles. El objetivo es no superar los 2°C de incremento y permitir, no sólo salvar vidas, sino poder asegurar un sustento digno y sostenible a las comunidades más vulnerables. Todos los estudios indican que estas comunidades se hallan sobre todo en el África subsahariana.

Por eso, los acuerdos internacionales para el clima y para el desarrollo deberían discutirse y negociarse conjuntamente. Y existen varias formas en las que el cambio climático se puede integrar en los objetivos de desarrollo sostenibles. Lo que no es suficiente con declarar que los objetivos son “sostenibles” si estos no incluyen medidas e indicadores “inteligentes” y compatibles con el clima que cambia.

Estas son algunas de las conclusiones de un informe  que acaba de publicar el Overseas Development Institute (ODI) –el mayor centro de investigación para asuntos de desarrollo de Gran Bretaña—, firmado por Will McFarland, Lano Fonua y la que te escribe. En él, revisamos más de cien publicaciones científicas para determinar qué dice la ciencia de cómo golpeará el cambio climático en la seguridad alimentaria y la agricultura; el acceso a la energía, agua e higiene; la salud; la reducción de la pobreza; la educación; la igualdad de género; la seguridad; y el trabajo.

Otra cosa que hemos descubierto es que, cuanto más indirecto es el impacto del cambio climático, menos datos concretos existen. No quiere decir que el cambio climático no impactará en, por ejemplo, la igualdad de género o la seguridad de las personas. Simplemente significa que, debido a que los impactos serán indirectos, es difícil de establecer una confirmación científica.

Por ejemplo, la igualdad de género se verá impactada a través de áreas como la salud, la seguridad alimentaria y el acceso al agua, a su vez golpeadas por el cambio climático. Sabemos que, en 38 de los 48 países examinados por Naciones Unidas en un informe de 2010, las mujeres (de más de quince años) son las responsables de buscar y recoger agua potable. Cuanto más difícil sea esto por falta de agua, más lejos tendrán que caminar, peor será su salud, menos tiempo tendrán para formarse. Una  seguridad alimentaria debilitada por el cambio climático a través de sus efectos en el acceso al agua, otro ejemplo, hará que caigan los ingresos de las familias, que, a su vez, provocarán más inseguridad alimentaria.

En suma, los impactos del cambio climático en las diversas áreas del desarrollo son profundos y amplios. Sería injusto lidiar con el cambio climático sin pensar en las personas; asimismo, es insensato afrontar el desarrollo sin tener en cuenta el cambio climático.

En 2015, el mundo tiene una oportunidad de hacerlo bien. Aunque sólo sea por el enorme riesgo que implicaría seguir como hasta ahora, se debe poner el cambio climático en medio de los esfuerzos por acabar con la pobreza, por complicado que esto sea. Las negociaciones empiezan ya.

Ahora puedes volver a tu realidad. ¿Ves cómo también se verá afectada?

*Miren Gutiérrez es Directora de Comunicación del Programa para el Clima y el Medioambiente del Overseas Development Institute en Londres, Reino Unido.

Denuncian la ineficacia de la UE para frenar la pesca ilegal en África Occidental

  • El informe “La pesca perdida de África Occidental” recuerda que la UE es la mayor importadora de pescado del mundo y, en consecuencia, destino de gran parte de las capturas efectuadas en esa región.
Denuncian la ineficacia de la UE para frenar la pesca ilegal en África Occidental

Londres, (EFEverde).- El Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI, sus siglas en inglés) advirtió hoy de que la legislación de la Unión Europea (UE) sobre pesca socava los intentos por frenar el “saqueo” de las aguas de África Occidental.

Así lo afirma un estudio elaborado por el ODI, con sede en Londres, en colaboración con “porCausa”, una organización española de investigación y periodismo.

Según el documento, las medidas adoptadas para controlar la pesca ilegal en esa zona del continente africano están abocadas al fracaso si las autoridades comunitarias no reforman la normativa vigente y se prohíbe la transferencia de capturas en alta mar.

Actividades buques frigoríficos :

En concreto, esta investigación detalla, gracias a los datos proporcionados por satélites y prácticas de seguimiento, las actividades de los buques frigoríficos y procesadores que faenan frente a las costas de África Occidental, muy ricas en recursos pesqueros.

El informe “La pesca perdida de África Occidental” recuerda que la UE es la mayor importadora de pescado del mundo y, en consecuencia, destino de gran parte de las capturas efectuadas en esa región.

Sin embargo, sostiene el ODI, la mayoría del cargamento que llega a los mercados comunitarios sale de las costas africanas en contenedores refrigerados, un tipo de transporte no contemplado por la normativa comunitaria sobre pesca ilegal.

De acuerdo con sus estimaciones, el valor de los productos pesqueros ilegales que entran a la UE “podría ascender a 1.100 millones de euros anuales”.

Bruselas ha reconocido que entre 2012 y 2014 se bloquearon los cargamentos de 135 buques contenedores de pescado que faenaban con banderas de toda procedencia, lo que representa, lamenta el ODI, “un insignificante porcentaje del total de las importaciones a la UE”.

Comportamiento de las flotas pesqueras extranjeras en África Occidental:

El informe muestra por primera vez cómo se comportan las flotas pesqueras extranjeras en África Occidental y revela además la falta de transparencia sobre sus operaciones.

“La UE y todos los países involucrados -incluyendo los africanos- tienen que poner fin a esta crisis que amenaza los recursos pesqueros y a millones de personas en la región que dependen del pescado para su supervivencia”, explica Miren Gutiérrez, una de las autoras del estudio.

Sus pesquisas descubrieron que los pescadores ilegales recurren a varias técnicas para evitar los controles.

En torno a cuatro quintas partes del pescado exportado desde la región en 2013 fue transportado en los citados buques contenedores, en lugar de en congeladores y procesadores industriales, denominados buques frigoríficos.
Esta maniobra permite a los infractores burlar la normativa comunitaria sobre pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR), pues los contenedores no están sujetos a las mismas reglas de inspección que se aplican para pesqueros y buques frigoríficos, más estrictas.

Datos de seguimiento:

Asimismo, resalta el informe, de los 35 buques frigoríficos que faenaban en la región en 2013, los datos de seguimiento mostraron itinerarios que coinciden con el traspaso de capturas desde pesqueros a buques frigoríficos, incluso dentro de las zonas pesqueras exclusivas de Senegal y Costa de Marfil.

El ODI insiste en que la legislación nacional de esos dos países prohíbe dichas transferencias.

Al problema de la lagunas legales, continúa el estudio, se le une el hecho de que en la actualidad los Gobiernos de la región “carecen de los recursos necesarios para supervisar las actividades de las flotas pesqueras”, como es el caso de Sierra Leona, que únicamente tiene dos naves guardacostas para patrullar sus aguas territoriales.

Entre otras medidas, el ODI recomienda la creación de una base de datos y de un sistema de seguimiento mundiales, al tiempo que aboga por la imposición de un número de registro de identidad exclusivo para todos los pesqueros.

También pide que las autoridades acuerden la “prohibición absoluta de los traspasos en alta mar”. EFEverde

Vientos de infortunio: El adverso efecto de los desastres ´naturales´ en el desarrollo.

Hay consenso: estar preparado es cuestión de vida o muerte cuando golpea un desastre ‘natural’. Se ha visto en la práctica esta semana en Gran Bretaña, Holanda y Francia, donde una tormenta con vientos huracanados de 160 kilómetros por hora (la peor en una década) ha causado ´sólo´ cinco muertos.

Y también se vio en Odisha, India, hace dos semanas. El ciclón Phailin acabó con la vida de unas 40 personas, un número relativamente bajo si se compara con los 10,000 muertos que dejó a su paso un ciclón similar en 1999.

Esto precisamente confirma un reciente informe del Overseas Development Insitute, que indica que el clima extremo vinculado con el cambio climático es cada vez más frecuente y en el futuro causará mayores desastres, pero que aquellos que inviertan en prepararse y prevenir desastres serán mucho menos vulnerables.

Según el informe, hasta 325 millones de personas extremadamente pobres vivirán en los 49 países más propensos a sufrir desastres ‘naturales’ en 2030, la mayor parte de ellos en el sur de Asia y el África subsahariana. Se trata de lugares con bajos niveles de preparación. Estos desastres, especialmente aquellos ligados a las sequías, podrían ser la causa más importante de empobrecimiento, cancelando el progreso alcanzado en la reducción de la pobreza.

Los 11 países con más riesgo de sufrir pobreza inducida por desastres son Bangladesh, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Madagascar, Nepal, Nigeria, Paquistán, Sudán del Sur y Uganda.

España, aunque no tiene niveles de pobreza comparables y muestra niveles de preparación altos, es un país preocupante por estar en una de las zonas del mundo más intensamente afectadas por la sequía (medida como falta de precipitación en comparación con la media).

Mundo

Entre los países latinoamericanos, Honduras destaca como uno de los países en peor posición por sus niveles futuros de pobreza y las proyecciones para 2030 de terremotos, ciclones, sequías, olas de calor e inundaciones. Los grupos de países con bolsas importantes de personas extremadamente pobres viviendo en zonas que serán azotadas por este tipo de desastres incluyen también Haití, México, Guatemala, Nicaragua y Belice.

Los objetivos de desarrollo que se están negociando es estos momentos y reemplazarán los objetivos del milenio en 2015 deberían incluir metas centradas en afrontar los desastres ‘naturales’ y el cambio climático, y reconocer la amenaza que éstos significan para alcanzar el objetivo de erradicar la pobreza extrema, recomienda el informe. La gestión de riesgo de desastres (conocida como GRD) debería también ser un componente clave en los esfuerzos para reducir la pobreza.

Otro estudio de ODI indica que la comunidad internacional dedica a la GRD una fracción de lo que gasta en reaccionar a desastres. Cerca de 1 billón de dólares se destinan a prepararse para desastres anualmente, mientras 7 billones de dólares son necesarios al año para responder a inundaciones, terremotos y sequías. Un ejemplo de esta desproporción fue el tsunami el Océano Índico y el terremoto en Kachemira de 2005. Unos 3.3 billones de dólares se emplearon en las tareas de reconstrucción, cerca de un cuarto de lo asignado en todo el mundo a la prevención durante dos décadas.

Este informe también revela que uno de los mayores factores en la mejora de la prevención es que ocurra un desastre, como se vio en Odisha, India. Esperemos que no hagan falta muchos más recordatorios de que prevenir es mejor que curar.

 

*Miren Gutiérrez es Directora de Comunicación del Programa para el Clima y el Medioambiente del Overseas Development Institute en Londres, Gran Bretaña.

Cop 19 Varsovia: Bajas expectativas, enormes retos.

Por Miren Gutiérrez* .- Las malas noticias –tanto puntuales como referentes a largos procesos— se agolpan a las puertas de la décimo novena en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Varsovia, que comienza el lunes.

Las emisiones de gases efecto invernadero suben inexorablemente, mientras los gobiernos del mundo continúan gastando nuestro dinero en uno de los sectores que más contribuye al cambio climático: los combustibles fósiles.

Un informe del Overseas Development Institute publicado esta semana revela que los países más ricos –incluida España— están subsidiando combustibles fósiles a una media de cien dólares por persona y año (un total de medio trillón de dólares anuales). El informe también revela que estos subsidios en los países ricos superan en una proporción de uno a siete los llamados Fondos para el Clima transferidos a los países en desarrollo –históricamente los menos responsables del cambio climático— para ayudarlos a que se adapten a y mitiguen el cambio climático.

El apoyo financiero a los combustibles fósiles en forma de subsidios supera ampliamente lo dedicado a energías renovables, y en algunos países, como Paquistán y Bangladesh, duplica lo destinado a la salud pública.

Otro dato revelado por el informe indica que los once mayores emisores entre los países ricos (incluida España) dedicaron una media de siete dólares a subsidios por cada tonelada de gas de efecto invernadero que generan.

En junio nos enteramos de que las emisiones globales de CO2 –dióxido de carbono, el principal causante del efecto invernadero— habían aumentado 1,4%, en 2012 para llegar a los 31,6 billones de toneladas,  según un informe de la IEA.

El quinto informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés IPCC) confirmaba en octubre que, sin lugar a dudas, este cambio climático tiene un origen humano y que sus impactos sobre las temperaturas, el nivel del mar y los ecosistemas son cada vez más preocupantes.

El IPCC también decía que las emisiones de gases de efecto invernadero no deberían superar el trillón de toneladas – un tope al que nos estamos acercando peligrosamente— si queremos permanecer por debajo de un aumento de temperaturas de dos grados centígrados. Ya hemos ´gastado´ 53% de nuestro ´presupuesto´ en carbono y, al ritmo que vamos, podríamos terminar con el resto en cuestión de tres décadas.

Superar estos dos grados sería suicida para muchas partes del mundo. Y la pregunta ahora es cómo se debería distribuir lo que queda.

La comunidad internacional se reúne en Varsovia a partir del lunes, durante dos semanas, un hito en el camino hacia un posible acuerdo internacional para enfrentar el cambio climático y tomar decisiones sobre las emisiones en 2015.

El último informe anual del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente Gap report indica que, aunque los países cumplieran con sus compromisos de reducción, las emisiones en 2020 van a estar por muy encima de lo que se necesita para tener mantenernos por debajo de un incremento de temperatura del dos grados centígrados. Así que el reto no es desdeñable.

Otro de los puntos más espinosos para Varsovia, cómo no, es el dinero. Actualmente hay un acuerdo para, a partir de 2020, dotar los llamados Fondos para el Clima con cien billones de dólares anuales transferibles a los países en desarrollo para ayudarlos a lidiar con el cambio climático. Varios informes de ODI indican que los países en desarrollo, y los más pobres en estos países, serán en el futuro los más afectados por los efectos del cambio climático en el acceso a recursos vitales como agua, comida y energía, y hasta en su salud, educación y seguridad.

En medio de la profunda crisis económica que asola muchos países ricos –entre ellos España—, cien billones de dólares pueden parecer mucho dinero. Pero el nivel de inversión que se calcula que en realidad se necesita en los países en desarrollo para encarar el cambio climático se eleva a entre 0,65 7y 1,5 trillones de dólares anuales, según otro informe de ODI. El nivel de compromiso actual ni se acerca.

Según la autora del informe de ODI sobre subsidios, Shelagh Whitley, muchos gobiernos calculan que podrán canalizar una cantidad importante de fondos del sector privado hacia proyectos que encaren el cambio climático a través de políticas de incentivación y subsidios. Pero lo que ocurre en los hechos es que, en vez de utilizar estas intervenciones en apoyo de las energías renovables, se incentiva activamente la energía ´sucia´, como se puede ver por el masivo nivel de subsidios a los combustibles fósiles. Ello implica también una pérdida de oportunidad para apoyar otro tipo de energía.

El nivel de ambición y las expectativas para Varsovia son bajos. Pero no tiene por qué ser así. Esta cumbre podría significar un punto de inflexión si se adoptan compromisos concretos para eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y para incrementar el nivel de empeño con los Fondos para el Clima.

*Miren Gutiérrez es Directora de Comunicación del Programa para el Clima y el Medioambiente del Overseas Development Institute en Londres, Gran Bretaña.

¿Otro clavo en el ataúd de la COP de Varsovia?

Por Miren Gutiérrez* para EFEverde.- Las negociaciones de Naciones Unidas sobre clima en Varsovia comenzaban esta semana rodeadas de malas noticias. Malas noticias en cuanto a subida de las emisiones de gases de efecto invernadero, el futuro de los más vulnerables y las bajas expectativas. La peor noticia sin embargo venía de Filipinas. El tifón Yolanda asolaba el país asiático al mismo tiempo en que se abrían las puertas de la cumbre.

Las malas noticias, a pesar de que parezca una contradicción, representaban un rayo de esperanza.

Las pérdidas en vidas y en infraestructuras provocadas por este tifón, uno de los más destructivos de la historia, serán enormes, con al menos 4,000 muertos. En Varsovia, con la imagen de la devastación de trasfondo, el negociador filipino Yeb Sano demandaba en un emotivo discurso medidas extraordinarias para abordar el cambio climático, una reclamación respaldada ampliamente por la ciencia, pero que no termina de entrar en las molleras de los políticos. Acto seguido, Yeb Sano se declaraba en huelga de hambre.

Algunos pensaron que Yolanda imprimía una nueva sensación de urgencia, que había llegado un punto de inflexión.

Hace solo unas semanas, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés IPCC) confirmaba que para evitar una subida de temperaturas de dos grados centígrados el mundo tendía que ceñirse estrictamente a no superar un techo de mil billones de toneladas de carbono. Ya hemos emitido 520 billones de toneladas, y al ritmo que vamos superaremos el límite para 2030.

En junio supimos que las emisiones globales de CO2 –dióxido de carbono, el principal causante del efecto invernadero— habían aumentado el 1,4% en 2012 para llegar a los 31,6 billones de toneladas, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía.

Banco Mundial, organismo de Naciones Unidas que otorga asistencia financiera a países en desarrollo, hizo público durante la cumbre un estudio que indica que Las pérdidas relacionadas con el clima han aumentado desde los 50 billones de dólares anuales en la década de los 80, hasta cerca de 200 billones de dólares durante la última década.

Y el Overseas Development Institute publicaba una batería de informes en los que se revelaba que cientos de millones de personas serán extremadamente pobres y vivirán en zonas del mundo proclives a sufrir desastres ´naturales´, eliminando cualquier posibilidad de salir de la pobreza. Que mientras las emisiones de gases efecto invernadero suben inexorablemente, las naciones desarrolladas –entre ellas España— gastan en subsidiar combustibles fósiles una media de cien dólares por persona y año (una media de 500 billones de dólares anuales) en detrimento del apoyo a energías renovables. Y que el dinero que los países desarrollados han comprometido a transferir a los países en desarrollo para lidiar con el cambio climático ha caído en un 71% en 2013, en comparación con 2012. En otro informe, ODI indica que lo comprometido, en todo caso, es insuficiente para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático.

Es decir, mientras los países ricos por un lado tratan de ayudar a los países en desarrollo a lidiar con el cambio climático y se reúnen para pactar nuevos objetivos de desarrollo para los pobres, gastan mucho más en subsidiar a uno de los sectores que más contribuye al cambio climático: el de los combustibles fósiles.

Con semejante aluvión de malas noticias, contradicciones y compromisos naufragados, con el sonrojo que provocó la intervención del negociador filipino Yeb Sano, sería lógico pensar que las negociaciones sobre el clima estaban condenadas a llegar a algún tipo de acuerdo esta semana. Nada más lejos de lo que está pasando en Varsovia.

Las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo llegaron a un rincón sin salida el miércoles, a casi semana y media de conversaciones. El punto espinoso: la pasta. Un clavo más en el ataúd de la COP de Varsovia.

Al tocar el asunto de las compensaciones por los impactos del cambio climático, las delegaciones de los países en desarrollo se levantaron y se fueron. No había ambiente para discutir las compensaciones por las pérdidas generadas por fenómenos como la subida del nivel del mar o la desertificación.

El otro clavo son las emisiones, y quién debe liderar la mitigación del cambio climático.

Quién ha contribuido más a emitir gases de efecto invernadero es un punto importante para las naciones en desarrollo. Eso significa para ellos compensaciones por los daños sufridos hasta ahora por un cambio climático que han ayudado menos a generar y también liderazgo por parte de los países desarrollados en mitigar el cambio climático, es decir recortar sus emisiones.

Brasil propuso una fórmula para calcular esa deuda histórica para repartir responsabilidades. Pero las naciones desarrolladas bloquearon la iniciativa argumentando que había que mirar las emisiones actuales (China superó a Estados Unidos como el mayor emisor y las naciones en desarrollo en conjunto emiten más actualmente) y futuras.

Estados Unidos querría eliminar la división entre naciones en desarrollo y en vías de desarrollo, arguyendo que, si seguimos así, para 2020 las emisiones totales de los países en desarrollo superarán las de los países llamados desarrollados. Las naciones en desarrollo, por su lado, quieren crecer y consideran que limitar su capacidad de emitir puede comprometer su futuro.

Así que encontrar un compromiso equitativo para distribuir el peso de los recortes en emisiones es el otro escollo. El objetivo es mantener la subida de temperaturas en menos de 2C sobre la época preindustrial. Superar este límite, a donde parece que nos abocamos, será suicida para muchas regiones del mundo.

Con una subida actual de 0.8oC entre 1901 y 2010, ya estamos sufriendo fenómenos climáticos más frecuentes e intensos. Yolanda es un recordatorio. Nadie quiere ir a más. Y hay consenso en que eso no debe pasar. Pero hay un gran abismo entre las declaraciones y los compromisos reales.

¿Qué significan esos compromisos en términos prácticos? Nada fácil. Entre otras medidas:

· El cierre de las minas de carbón, el combustible fósil más nocivo.
· El cese de la exploración petrolífera.
· Un ejercicio masivo de eficiencia e inteligencia energética.
· Una transición de combustibles fósiles a energías renovables.
· Compensaciones significativas a los países pobres para que dejen sus recursos fósiles y forestales en donde están.
· Apoyo suficiente para que los países en desarrollo, y sobre todo los pobres, se adapten a los efectos del cambio climático.

A poco del cierre, otro informe devastador machacaba las negociaciones: el actual nivel de compromisos nos va a llevar a una subida de temperaturas de 3,7C.

Con apenas dos días para el final de la cumbre en la que se debería haber llegado a un nuevo acuerdo (que se concluirá en 2015 y se implementará a partir de 2020), ¿qué más tiene que pasar para que las negociaciones lleguen a algún lugar?

*Miren Gutiérrez es Directora de Comunicación del Programa para el Clima y el Medioambiente del Overseas Development Institute en Londres, Gran Bretaña. 

“Big data” para estudiar “big fish”: Nuevo informe visualiza prácticas irregulares de pesca en África Occidental.

Miren Gutiérrez.- Un nuevo informe del Overseas Development Instute, el mayor centro de investigación de temas relacionados con el desarrollo de Reino Unido, y porCausa, una organización española especializada en periodismo de investigación, proporciona pruebas de prácticas que comprometen la eficacia del sistema de gobernanza multilateral diseñado para acabar con la pesca ilegal.

La sobrepesca amenaza con llegar a límites catastróficos, especialmente en África Occidental, y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada contribuye enormemente a la sobrepesca. En la región costera que va solo de Senegal a Nigeria, se calcula que el 50% por los recursos pesqueros están sobrexplotados, y que un tercio de ello se debe a la pesca ilegal.

Parte de las conclusiones del informe incluyen un cálculo de los puestos de trabajo que se podrían haber creado de explotarse los recursos pesqueros por empresas y comunidades de la misma región: más de 300.000 en los países costeros del África Occidental desde Marruecos a Sudáfrica.

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Esto es de enorme relevancia, ya que en muchas ocasiones las flotas extranjeras que faenan en estas aguas lo hacen bajo acuerdos, frecuentemente opacos, por los que pagan muy poco. Ejemplos de ello son los acuerdos de Mauritania con las flotas china, surcoreana y rusa.

De hecho, según FAO, los ingresos por derechos de pesca en estos países rondan los 400 millones de dólares, mientras que investir en el sector pesquero podría generar 3,3 billones de dólares

El segundo descubrimiento surge directamente de la visualización de las señales que emitieron los 35 reefers –enormes buques de carga congeladores— que operaron en la región durante 2013. Por ejemplo, se ve claramente que algunos de ellos pudieron haber contribuido a la pesca ilegal en las zonas económicas exclusivas de Senegal y Costa de Marfil, donde el trasbordo de pescado está prohibido.

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Una peculiaridad del informe es que utiliza por primera vez tecnologías big data para interrogar a una enorme base de datos –la mayor del mundo dedicada a barcos pesqueros, que está en manos de la empresa FishSpektrum—, y para comunicar y visualizar los resultados de dicha investigación. Así quedan en evidencia comportamientos sospechosos que muestran un patrón movimientos errático o en zigzag, típico de los reefers que están a la búsqueda de barcos pesqueros con las bodegas llenas que deseen deshacerse de su pescado para seguir faenando.

La práctica del transbordo de pescado en las zonas exclusivas es muy común, pero hay mucha presión política y de grupos de campaña para que se prohíba cuando no puede ser supervisada por observadores a bordo de los reefers por ser un verdadero “coladero” de pesca ilegal. La Unión Europea, por ejemplo, veda la entrada de pescado transbordado por barcos con bandera de cualquier país de la Unión.

Además de las organizaciones mencionadas arriba, FishSpektrum proporciona la base de datos y la metodología para el informe, mientras que CartoDB aporta las herramientas visuales para que esta información se muestre en forma de mapas interactivos en los que se pueden ver, literalmente, dichas prácticas.

Finalmente, otro hallazgo importante es el hecho de que cuatro quintos de todo el pescado que sale de la región lo hace a bordo de contenedores, y no de reefers, que hasta hace poco eran el principal método de transporte de pescado. Esto es de vital relevancia, dado que los contenedores no están sujetos al mismo escrutinio que los reefers por la legislación anti pesca ilegal de la Unión Europea –a donde van a parar el 44% de las exportaciones totales de la región.

De hecho, la Unión Europea solo interceptó 26 envíos de pescado contenerizado procedentes de todo el mundo en 2012, otros 75 en 2013 y otros 33 en 2014, que sumaban unas 8.000 toneladas métricas de pescado, lo que constituye una fracción de lo que entra en Europa.

Las conclusiones del informe abarcan una serie de recomendaciones, que incluyen, además de la prohibición de los transbordos sin observadores, el establecimiento de un registro único y seguimiento para barcos pesqueros, un acuerdo global para considerar la pesca ilegal como un crimen transnacional, total trasparencia en los acuerdos pesqueros, y la ratificación y implementación del Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto destinadas a prevenir la pesca ilegal de la FAO, entre otras medidas.

(*) Miren Gutiérrez
Research Associate

Climate and Environment Programme
Overseas Development Institute (ODI)

“Si los Papeles de Panamá salieron de una startup, qué no podrá hacer una empresa”

Donostia. “Si nosotros, que somos una pequeña startup, conseguimos publicar los Papeles de Panamá, imaginaos qué podrá hacer una gran empresa”, advirtió ayer Mar Cabra, integrante del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que ha coordinado el desarrollo de un caso considerado la filtración más grande de la historia del periodismo.

La periodista de investigación participó en una jornada sobre Big Data organizada por la Universidad de Deusto que se desarrolló ayer en su campus donostiarra, donde también participaron expertos en esta incipiente materia como Mario Íñiguez, CEO de Adamantas Analytics; Iñigo García, responsable de ciberseguridad de Deloitte; y Miren Gutiérrez, directora del programa Experto “Análisis, investigación y comunicación de datos”.

La exposición central correspondió a Mar Cabra, quien explicó la importancia de disponer de plataformas avanzadas para gestionar todos los datos recabados en los Papeles de Panamá, con 11,5 millones de documentos que ocupan 2,6 terabytes.

 

 

En este sentido, la coordinadora del proyecto recordó que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación está conformada por 12 personas, de las que tres fueron las principales coordinadoras de todos los datos, por lo que “con pocos recursos” se pueden lograr grandes resultados.

Es la principal conclusión que puede extraer el mundo empresarial, que actualmente solo utiliza el 5% del caudal de datos del que dispone, tal y como quedó reflejado en la sesión de ayer, en la que los expertos participantes incidieron en que cada vez el mundo está más interconectado y este fenómeno representa una oportunidad de negocio.

Como ejemplo, citaron que mientras que hasta ahora la base era un cliente, un contrato, en estos momentos las redes sociales permiten ir más allá y visualizar un campo de relaciones más amplio, en el que ese cliente a su vez también tiene firmados otros contratos, mantiene contactos con otras empresas y, además, comunica una serie de preferencias y gustos específicos.

Entre los muchos aspectos relacionados con el Big Data que se trataron durante la jornada también se abordó la cuestión de la seguridad y, a este respecto, los expertos coincidieron en que es el propio usuario quien debe ser consciente de los peligros de la exposición de datos.

Como en otros casos, la amenaza puede convertirse en oportunidad, e incluso la protección se convierte en una posibilidad de negocio hasta ahora poco explotada, según indicaron.

La Unión Europea, cómplice del saqueo de los mares africanos

Una investigación del Overseas Development Institute y de la fundación PorCausa denuncia que la deficiente normativa de la UE socava las iniciativas para frenar la pesca ilegal

Las iniciativas para evitar el saqueo de las aguas de África Occidental, ricas en recursos pesqueros, están abocadas a fracasar si no se reforma la deficiente normativa de la Unión Europea (UE) y se prohíbe la transferencia de capturas en alta mar, según explica un nuevo informe del Overseas Development Institute (ODI), el mayor centro de estudios sobre desarrollo de Reino Unido, y la organización española de periodismo de investigación porCausa.

El informe, titulado Western Africa’s missing fish (La pesca perdida de África Occidental), denuncia que la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) está en el centro de una crisis de sostenibilidad que en ninguna parte del mundo es tan visible como en África Occidental. Las tasas actuales de extracción están llevando a varias especies hacia la extinción, al mismo tiempo que ponen en peligro los medios de subsistencia de las comunidades locales que dependen de la pesca para su supervivencia en países como Ghana, Liberia, Mauritania, Senegal y Sierra Leona.

En 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estimó que más de la mitad de los caladeros del litoral africano, solamente entre Senegal y Nigeria, han sido objeto de sobreexplotación. Se considera que entre un tercio y la mitad de las capturas proceden de pesca INDNR.

La presentación del documento tuvo lugar el lunes 4 de julio y en ella participaron Alfonso Daniels, Miren Gutiérrez y Gonzalo Fanjul, coautores del mismo. Éste introduce dos grandes novedades con respecto a informes anteriores: los datos aportados permiten determinar cómo sale el pescado de las aguas africanas y llega a los mercados mundiales y calcular el impacto económico y humano que la INDNDR tiene sobre las comunidades locales.

Por primera vez, las actividades de los buques factorías, las grandes naves comerciales de gran escala que reciben, procesan y congelan las capturas en alta mar y que faenan frente a las costas de África Occidental son analizadas utilizando datos detallados de satélite y seguimiento. Según esta información, buques de varios países, incluyendo China, Corea del Sur y Países Bajos, faenaban allí en 2013. Las capturas de la región se exportaron a todo el mundo y, también, a los grandes mercados europeos de España, Países Bajos y Reino Unido.

El análisis de la información contenida en la base de datos de UVI (Identificadores únicos de buques) de FishSpectrum, un recurso para la identificación de pesqueros y transporte de pescado, ha permitido a los investigadores analizar los movimientos de los buques factorías y otras naves en las costas de África Occidental, según explicó su director, Roberto Mielgo, durante la rueda de prensa.

La Unión Europea es la mayor importadora mundial de pescado. A pesar de que su normativa en materia de pesca ilegal está considerada como la más avanzada del mundo, Greenpeace estima que el valor de los productos pesqueros INDNR que entran en la UE podría ascender a los 1.100 millones de euros anuales.

Greenpeace estima que el valor de los productos pesqueros ilegales que entran en la UE podría ascender a los 1.100 millones de dólares anuales

El informe además de revelar la forma de operar de las flotas pesqueras extrajeras en África Occidental, también denuncia la falta de transparencia sobre sus operaciones.

Durante años se pensaba que eran los buques factoría los que transportaban la pesca a los puertos europeos; sin embargo, este informe demuestra que eso no es así, que la gran mayoría de este producto llega en contenedores fletados desde los puertos africanos. Los barcos pesqueros pasan sus capturas a estas naves en alta mar, lo que la mayoría de las veces es ilegal al estar prohibido por la legislación internacional y la de algunos países de África Occidental. Una vez que el pescado es procesado y congelado en los buques factorías, se utilizan puertos africanos para traspasarlo a contenedores a través de los cuales llegan a la UE u otras partes del mundo.

La investigación pone en evidencia prácticas del sector relacionadas con los buques contenedores y las transferencias de pescado en alta mar que hacen muy difícil impedir que las capturas ilegales lleguen a nuestros mercados:

  • Aproximadamente las cuatro quintas partes del pescado exportado desde África Occidental en 2013 lo fue en buques contenedores, no en buques factorías.
  • Una de las principales lagunas de la normativa de la UE en lo relativo a la pesca INDNR permite que los contenedores no estén sujetos a normas tan estrictas como los pesqueros y buques factorías. Por ejemplo, no se exigen inspecciones en puerto del cargamento de los buques contenedores.
  • De los 35 buques factorías que faenaban en la región en 2013, los datos de seguimiento muestran itinerarios que coinciden con el traspaso de capturas desde pesqueros a estas naves, incluso dentro de las zonas pesqueras exclusivas de Senegal y Costa de Marfil. La legislación nacional de ambos países prohíbe dichas transferencias.
  • Los funcionarios de la UE confirmaron a los autores del informe que, entre 2012 y 2014, se bloquearon las cargas de solamente 135 buques contenedores de pescado, de todo el mundo, debido a la sospecha de pesca ilegal, un insignificante porcentaje del total de las importaciones a la UE.

El informe no solo denuncia, sino que también hace un llamamiento a mayores intervenciones de los gobiernos regionales, conjuntamente con la inversión internacional, para establecer medidas disuasorias y sanciones para quienes se dedican a la pesca ilegal.

Acabar con la pesca ilegal en África Occidental podría conllevar la creación de más de 300.000 nuevos puestos de trabajo

La mayoría de los Gobiernos de África Occidental carecen de los recursos necesarios para supervisar las actividades de las flotas pesqueras. Por ejemplo, según informaba José Naranjo en un artículo en Planeta Futuro en septiembre de 2014, titulado Cara a cara con la pesca pirata, en ese año Sierra Leona solo tenía dos naves guardacostas para patrullas todas sus aguas territoriales.

El estudio también explica que el acabar con la pesca INDNR y ayudar a este sector en África Occidental podría conllevar importantes ventajas en materia de desarrollo, incluyendo la creación de más de 300.000 nuevos puestos de trabajo.

El informe concluye con una serie de recomendaciones urgentes, entre ellas destacan las siguientes:

  • Creación de una base de datos y de un sistema de seguimiento globales, y exigencia de un número de registro de ID exclusivo a todos los pesqueros
  • Resolución de la laguna legal relativa a los contenedores de INDNR, con el objeto de que los buques de contenedores sean sometidos a las mismas inspecciones que los pesqueros y buques factorías.
  • Prohibición absoluta de traspasos en alta mar, tal y como lo establece la legislación de Senegal y Costa de Marfil para sus zonas pesqueras exclusivas
  • Los Gobiernos regionales deberán ratificar e implementar nuevas normas internacionales, dirigidas a reforzar los controles portuarios y a promover más asistencia y refuerzo de capacidades de parte de donantes internacionales.

La pesca perdida de África Occidental

Nuestra investigación analiza, por primera vez, las actividades de los buques frigoríficos y procesadores que faenan frente a las costas del África Occidental, utilizando una exclusiva de datos detallados de satélite y seguimiento.

La sobreexplotación de los recursos pesqueros en los mares del mundo ha alcanzado niveles catastróficos. Numerosos caladeros importantes están reduciéndose. Numerosas especies están siendo empujadas hacia la extinción. La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) está muy implicada en esta sobreexplotación.

Hasta una quinta parte de las capturas pesqueras de todo el mundo proceden de la pesca INDNR, un elemento que vincula a los consumidores de Europa, Estados Unidos y Asia con una práctica que está propiciando una tragedia global que conlleva la sobreexplotación de un recurso de propiedad común.

África Occidental es el epicentro de la tragedia. Sus costas son un imán para abastecer a los buques que abastecen la demanda europea y asiática.  La sobreexplotación está destruyendo el sustento de los pescadores artesanales y evaporando las oportunidades para el desarrollo de la producción y el comercio regionales.

Alfonso Daniels, Miren Gutiérrez, Gonzalo Fanjul, Arantxa Guereña, Ishbel Matheson y Kevin Watkins han trabajo en un informe publicado por el Overseas Development Institute (ODI) sobre este tipo de pesca en África Occidental. Los autores explican cómo el acabar con la pesca INDNR y ayudar al sector en los países de esta región podría conllevar importantes ventajas en materia de desarrollo, incluyendo la creación de más de 300.000 nuevos puestos de trabajo.

La Unión Europea es la mayor importadora mundial de pescado, y a pesar de que su normativa en materia de pesca ilegal está considerada como la más avanzada, según una estimación de Greenpeace, el valor los productos pesqueros ilegales que entran a la Unión Europea (UE) podría ascender a los 1.100 millones de dólares anuales.

Buques de todo el mundo —incluyendo China, Corea del Sur y Países Bajos— faenaban allí en 2013. Las capturas de la región se exportaron a todo el mundo, como los grandes mercados europeos de Reino Unido, España y Países Bajos.

“El informe muestra por primera vez cómo se comportan las flotas pesqueras extranjeras en África Occidental”, explica Miren Gutiérrez, “revelando además la falta de transparencia sobre sus operaciones”. “La Unión Europea y todos los países involucrados, incluyendo los africanos, tienen que poner fin a esta crisis”, dice la investigadora.

Según una estimación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), más de la mitad de los caladeros del litoral africano, solamente entre Senegal y Nigeria, han sido objeto de sobreexplotación. Se considera que entre un tercio y la mitad de las capturas proceden de la pesca INDNR.

Qué datos arroja la investigación

El informe Los peces perdidos de África Occidental (Western Africa’s missing fish) analiza, por primera vez, las actividades de los buques frigoríficos y procesadores que faenan frente a las costas del África Occidental, utilizando datos detallados de satélite y seguimiento aportados en exclusiva por la empresa española FishSpektrum. Los investigadores analizaron datos de la base de datos de UVI (Identificadores únicos de buques) de FishSpektrum Krakken®, un recurso para la identificación de pesqueros y transportes de pescado, para analizar los movimientos de los buques frigoríficos y otras naves frente a las costas de África Occidental.

Aproximadamente las cuatro quintas partes del pescado exportado desde la región en 2013 lo fue en buques contenedores (conocidos como refeers), no en buques congeladores ni procesadores industriales (frigoríficos).

 

Descarga: Resumen en español [PDF, 1.7 Mb]
Descarga: Informe completo [PDF, 2.9 Mb]

 

Una de las principales lagunas de la normativa de la UE en lo relativo a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) implica que los contenedores no están sujetos a normas tan estrictas como los pesqueros y buques frigoríficos. Por ejemplo, no se exigen inspecciones en puerto del cargamento de los buques contenedores.

De los 35 buques frigoríficos que faenaban en la región en 2013, los datos de seguimiento muestran itinerarios que coinciden con el traspaso de capturas desde pesqueros a buques frigoríficos, incluso dentro de las zonas pesqueras exclusivas de Senegal y Costa de Marfil. La legislación nacional de ambos países prohíbe dichas transferencias.

Los funcionarios de la UE confirmaron a los autores que, entre 2012 y 2014, se bloquearon las cargas de solamente 135 buques contenedores de pescado, de todo el mundo, debido a la sospecha de pesca ilegal, un insignificante porcentaje del total de las importaciones a la UE.

Recomendaciones del informe

La investigación llama a mayores intervenciones de los gobiernos regionales, conjuntamente con la inversión internacional en medidas para disuadir y sancionar a quienes se dedican a la pesca ilegal. En este momento, los gobiernos carecen de los recursos necesarios para supervisar las actividades de las flotas pesqueras: por ejemplo, en 2013 Sierra Leona solamente tenía dos naves guardacostas para patrullar todas sus aguas territoriales, según publicó el periodista José Naranjo —quien participa también en el informe— en 2014.

Se pide la creación de una base de datos y de un sistema de seguimiento globales, y exigencia de un número de registro de ID exclusivo a todos los pesqueros; la resolución de la laguna legal relativa a los contenedores de INDNR, con el objeto de que los buques de contenedores sean sometidos a las mismas inspecciones que los pesqueros y buques frigoríficos; y la prohibición absoluta de traspasos en alta mar, tal y como lo establece la legislación de Senegal y Costa de Marfil para sus zonas pesqueras exclusivas.

Los gobiernos regionales deberán ratificar e implementar nuevas normas internacionales, dirigidas a reforzar los controles portuarios y a promover más asistencia y refuerzo de capacidades de parte de donantes internacionales.

“No es un problema de piratas, sino de grandes compañías pesqueras”

El pasado 4 de julio presentamos en Medialab-Prado el informe de Pesca Perdida en África Occidental con la presencia de los investigadores.

El pasado lunes presentamos en Medialab-Prado el informe Los peces perdidos de África Occidental, una investigación conjunta de porCausa y el Overseas Development Institute (ODI) sobre las consecuencias que la sobreexplotación y las actividades pesqueras ilegales pueden traer en el desarrollo de la región occidental de África.

Para la ocasión, contamos con cuatro figuras expertas en la materia y parte importante en la investigación. Miren Gutiérrez, investigadora de ODI y experta en big data para investigación y comunicación; Alfonso Daniels, periodista freelance y consultor en ODI; Roberto Mielgo, cofundador de FishSpektrum, empresa que ha compilado la base de datos en la que se basa la investigación. La rueda de prensa estuvo presentada por Gonzalo Fanjul, codirector de porCausa.

El informe utiliza “una metodología muy novedosa” para analizar la información en busca de resultados, afirmó Gonzalo Fanjul. “La pesca no declarada y no reportada en África tiene un gran impacto económico y fiscal a nivel global. Provoca un efecto dominó que afecta a la industria pesquera como valor esencial de subsistencia de la población africana”, insistió Fanjul.

Todos los expertos coincidían en la importancia que tiene el informe a la hora de denunciar una falta de regulación en la actividad pesquera por parte de la Unión Europea (UE) y de los gobiernos africanos. Una primera reacción, como anunció Daniels en su intervención, tuvo lugar con el anuncio de Guinea de prohibir temporalmente la pesca a barcos extranjeros en sus aguas. A pesar de que la Unión Europea es la principal importadora mundial de pescado, “no contempla legislar sobre la pesca en África para acabar con ilegalidades”, afirmó Daniels. Según un informe del Parlamento Europeo del año 2014, la UE podría estar importando 1.100 millones de eurpos en productos pesqueros ilegales.

“Me podría pasar el día explicandóos cien maneras de pescar ilegalmente, pero hay que ser cauteloso porque nos enfrentamos a corporaciones muy poderosas”

Durante la presentación se quiso recalcar que, aún permitiendo las irregularidades, no es la Unión Europea quien juega más sucio en este mercado. “La UE sí publica acuerdos comerciales con estados africanos”, dijo Alfonso Daniels, “gigantes como Rusia y China nunca lo hacen”.

Uno de los mayores expertos mundiales en pesca ilegal, David Agnew, intervino vía Skype. “No solo se trata de un problema de barcos piratas operando al margen de la legalidad, sino de empresas y compañías legales que operan de forma fraudulenta”, le escuchamos decir desde una pantalla. “Una recomendación es mejorar lesgilaciones, como la de Estados Unidos, y crear registros y listas negras globales de pesca ilegal”.

La investigación se apoya en mapas creados por cartoDB para visualizar la actividad de grandes reefers (procesadores) y buques congeladores en África durante 2013. Para Miren Gutiérrez, especializada en el uso de big data para la investigación, “el tracking por satélite permite descubrir acciones que podrían ser ilegales”. Senegal prohibe transbordar la pesca no declarada dentro de sus aguas sin la presencia de observadores internacionales a bordo. Grandes reefers se dedican a esta actividad en alta mar y mediante el seguimiento de su movimiento puede observarse un zigzagueo propio de las aproximaciones a buques pesqueros, una maniobra habitual para traspasar la carga.

Los investigadores advierten que los gobiernos tienen una responsabilidad. “Son las excesivas subvenciones a la pesca las que permiten esta actividad ilegal”, opinaba Roberto Mielgo de FishSpektrum. Gonzalo Fanjul recordó que las ayudas a la pesca representan más de 27.000 millones de dólares anuales, lo que equivale al 41 por ciento del valor de la captura global, según el Africa Progress Panel (2014). Mientras, las ayudas al desarrollo en África se quedaron en 71 millones de dólares anuales (2013).

“Me podría pasar todo el día explicandóos cien maneras de pescar ilegalmente, pero hay que ser cauteloso porque manejamos información muy importante y nos enfrentamos a corporaciones muy poderosas”, contaba Mielgo, en el momento más tenso de la presentación. Mucha de la pesca no es declarada como exportación o importación sino como mercancía en tránsito, favoreciendo irregularidades.

Como hemos señalado desde que el informe vio la luz, el problema de la pesca perdida en las aguas occidentales de África tiene un impacto mundial. Hacer desaparecer la pesca ilegal en África crearía 300.000 puestos de trabajo y generaría más de 3.300 millones de dólares de beneficio, según la FAO.

por / 8 julio 2016